
En el Peloponeso griego se encuentra Micenas, la ciudad de los atreos, en donde junto a una interesante acrópolis se pueden ver varias tumbas reales. La arquitectura es sofisticada, y no puede hablarse propiamente de enterramientos dolménicos, pero sin duda son la sublimación de una tradición megalítica, en un momento no demasiado alejado, el segundo milenio antes de Cristo.